El impacto sobre los ecosistemas por causas antropogénicas, ha dado como resultado la extinción de diferentes especies tanto de fauna como de flora, de manera tal que ha sido necesario una catalogación de especies por sus niveles de degradación, amenazas o riesgos y que en base a ello es necesario tomar acciones para su protección y conservación. Esto ha llevado a la necesidad de tomar medidas de restitución que conlleven desde la reintroducción de una especie, translocacion y reforzamiento de manera que se asegure la permanencia de estas poblaciones con importancia para conservación por tener algún grado de amenaza mundial, regional o local. En el presente trabajo se trata de elaborar una serie de pautas para la conservación de poblaciones de Rhizophora mangle, que han sido afectadas por efectos de fragmentación de hábitat provocado en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka´an en México, para ello es necesario entender al ecosistema del que es parte, así como sus principales afectaciones.
De manera tal que se parte de la idea de que los manglares, son humedales costeros, en los que predominan distintas especies vegetales conocidas como mangle, son comunidades vegetales casí monoespecíficas que encierran una gran riqueza natural. En México existen solo cuatro especies que componen este ecosistema Rhizophora mangle (mangle rojo), Laguncularia racemosa (mangle blanco), Avicennia germinans (mangle negro, madre de sal) y Conocarpus erectus (mangle botoncillo). La distribución, composición y fisonomía de las comunidades de manglar, están influenciadas por los cambios latitudinales la temperatura y la precipitación, pero localmente dependen de la geomorfología, el substrato, la salinidad, la inundación y el relieve (López-Portillo y Ezcurra, 2002). Teniendo que su distribución es principalmente a lo largo de la línea de costa.
Este ecosistema ocupa un lugar privilegiado por la riqueza natural que encierra y por los servicios ecosistémicos que otorgan dentro de ellos se destacan, el constituir hábitat de numerosas especies animales y vegetales; ser el sostén de la producción pesquera, presentar un alto valor estético y recreativo; servir como control de inundaciones, comportarse como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlar la erosión y protección de las costas y funcionar como filtro biológico en la calidad de las aguas entre otros. Adicionalmente los manglares son zonas de transición y amortiguamiento entre los ecosistemas terrestres y marinos.
Las actividades humanas, constituyen la principal amenaza para los manglares. Entre ellas están las relacionadas con el desarrollo urbano, industrial y turístico, así como el desarrollo agrícola, ganadero y acuícola, que compiten por el suelo en donde se asientan los manglares. Así mismo, los manglares han recibido presiones por efecto de la contaminación: desechos sólidos urbanos, contaminantes industriales, pesticidas y fertilizantes agrícolas, derrames de petróleo, etc., además de modificaciones en las condiciones hidrológicas. Distintos estudios a nivel internacional señalan que recuperar un manglar que ha sido severamente dañado puede tomar muchos años cuando ello es posible; en muchas ocasiones la pérdida es total e irreversible.
La pérdida de los manglares influye significativamente en todas las especies que los utilizan para su desarrollo biológico. En particular, se estima que los manglares son determinantes para el desarrollo de distintas especies de peces que se capturan comercialmente.
El impacto sobre los ecosistemas por causas antropogénicas, ha dado como resultado la extinción de diferentes especies tanto de fauna como de flora, de manera tal que ha sido necesario una catalogación de especies por sus niveles de degradación, amenazas o riesgos y que en base a ello es necesario tomar acciones para su protección y conservación. Esto ha llevado a la necesidad de tomar medidas de restitución que conlleven desde la reintroducción de una especie, translocacion y reforzamiento de manera que se asegure la permanencia de estas poblaciones con importancia para conservación por tener algún grado de amenaza mundial, regional o local. En el presente trabajo se trata de elaborar una serie de pautas para la conservación de poblaciones de Rhizophora mangle, que han sido afectadas por efectos de fragmentación de hábitat provocado en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka´an en México, para ello es necesario entender al ecosistema del que es parte, así como sus principales afectaciones.
De manera tal que se parte de la idea de que los manglares, son humedales costeros, en los que predominan distintas especies vegetales conocidas como mangle, son comunidades vegetales casí monoespecíficas que encierran una gran riqueza natural. En México existen solo cuatro especies que componen este ecosistema Rhizophora mangle (mangle rojo), Laguncularia racemosa (mangle blanco), Avicennia germinans (mangle negro, madre de sal) y Conocarpus erectus (mangle botoncillo). La distribución, composición y fisonomía de las comunidades de manglar, están influenciadas por los cambios latitudinales la temperatura y la precipitación, pero localmente dependen de la geomorfología, el substrato, la salinidad, la inundación y el relieve (López-Portillo y Ezcurra, 2002). Teniendo que su distribución es principalmente a lo largo de la línea de costa.
Este ecosistema ocupa un lugar privilegiado por la riqueza natural que encierra y por los servicios ecosistémicos que otorgan dentro de ellos se destacan, el constituir hábitat de numerosas especies animales y vegetales; ser el sostén de la producción pesquera, presentar un alto valor estético y recreativo; servir como control de inundaciones, comportarse como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlar la erosión y protección de las costas y funcionar como filtro biológico en la calidad de las aguas entre otros. Adicionalmente los manglares son zonas de transición y amortiguamiento entre los ecosistemas terrestres y marinos.
Las actividades humanas, constituyen la principal amenaza para los manglares. Entre ellas están las relacionadas con el desarrollo urbano, industrial y turístico, así como el desarrollo agrícola, ganadero y acuícola, que compiten por el suelo en donde se asientan los manglares. Así mismo, los manglares han recibido presiones por efecto de la contaminación: desechos sólidos urbanos, contaminantes industriales, pesticidas y fertilizantes agrícolas, derrames de petróleo, etc., además de modificaciones en las condiciones hidrológicas. Distintos estudios a nivel internacional señalan que recuperar un manglar que ha sido severamente dañado puede tomar muchos años cuando ello es posible; en muchas ocasiones la pérdida es total e irreversible.
La pérdida de los manglares influye significativamente en todas las especies que los utilizan para su desarrollo biológico. En particular, se estima que los manglares son determinantes para el desarrollo de distintas especies de peces que se capturan comercialmente.